Con demasiada frecuencia, en nuestra sociedad, nos bombardean con vidas de celebridades. Podemos terminar sintiendo que si no somos parte de los ricos y famosos, nuestras vidas carecerán de sentido. Nuestra sociedad también envía un mensaje de competencia y logros. Vemos deportes, siempre escuchamos sobre ganancias y el resultado final es el dólar, vemos grandes empresas compitiendo y comprando constantemente unas a otras.

El resultado es que a menudo se nos enseña a ver cómo lo estamos haciendo, en términos de lo hermosos que somos, lo brillantes que somos, el tipo de casa que tenemos, lo bien que lo hacemos en los deportes, las recompensas que recibimos. Sin embargo, en realidad, se trata de medidas externas. Cada uno de nosotros necesita desarrollar un sentido de autoestima, una capacidad de autoestima positiva que proviene de adentro.

Aquí hay un ejemplo: Sara estaba divorciada y sentía de muchas maneras que había engañado a sus dos hijas en el sentido de que vivían con muy poco dinero. Podría regalarles algunos lujos. A veces, en su terapia, me decía que sentía que no era muy buena en nada. Su marido la maltrataba tanto física como mentalmente y la reprimía casi constantemente. Aunque ya no vivía con él, dentro de ella todavía tenía sentimientos de inutilidad.

Un día le pedí que repasara algunos de los mejores momentos de su infancia. Ella dijo: “Siempre me encantó cuando venía el tío Sam y todos cantábamos”. Le pregunté si hacía algo así ahora, con sus chicas. Dijo que a menudo cantaban juntos en el coche. De hecho, les había enseñado muchas de las canciones que le había enseñado el tío Sam. Le pregunté si sabía que le estaba ofreciendo a sus hijas algunos de los maravillosos recuerdos familiares que eran únicos para ella cuando era niña. Dijo que no lo había pensado, pero seguro que era cierto. Durante meses de terapia, trabajamos continuamente para reconocer muchos aspectos valiosos de ella misma. No hace falta decir que su autoestima comenzó a mejorar. Sara es un ejemplo para todos nosotros, en el sentido de que cada persona debe documentar sus propios talentos y fortalezas.

Tenemos que aprender a darnos una palmadita en la espalda. Para ayudarte, sugiero una lista de orgullo propio. Durante la próxima semana, escriba al menos un elemento al día que pueda estar orgulloso de haber manejado bien. Por ejemplo, fui educado y amable con varias personas en la cola de la caja del supermercado, aunque estaba cansado. O usé mi cabeza en lugar de mi puño y de hecho compartí con mi hijo mis preocupaciones acerca de que él pudiera recibir otra multa de tráfico.

Al final de la semana, lee tu lista de orgullo, dándote un abrazo mental o el signo de más de cinco. Este es el comienzo para darse más reconocimiento a sí mismo, lo que, con el tiempo, conducirá a un mayor sentido de autoestima. Es solo con este elevado sentido de autoestima que puede tener la confianza para asegurarse de que su vida esté llena de encanto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts