Introducción

La respuesta directa a esa afirmación es sí. Los padres no solo crían a sus hijos, sino también a sus expectativas. El benchmark de expectativas no deja de crecer año tras año. Bajo la presión de los padres, los niños trabajan duro para cumplir con expectativas cada vez mayores. Además, no tienen la oportunidad de expresar sus opiniones sobre sus expectativas. Más bien, trabajan en la dirección mostrada por sus padres debido a la presión social. Esto a menudo destruye cualquier resto de creatividad que contengan.

Presión de los padres sobre sus hijos

Los niños se convierten en caballos de carreras en manos de sus padres. La mayoría de las veces, los padres apuestan por el futuro de sus alumnos en el ámbito laboral con sus compañeros. Para cumplir su palabra, los padres regañan o incluso golpean a sus hijos en casa, citando a sus compañeros de clase a quienes les está yendo bien en sus estudios. Cuando comparamos, los niños están bajo presión para esforzarse por obtener buenas calificaciones. Esto a veces resulta contraproducente cuando los niños no pueden manejar la presión en sus estudios. En este sentido, tanto los padres como los profesores tienen la culpa. Hubo informes de suicidios e intentos de suicidio en la víspera del examen anual cada año. Los niños de voluntad fuerte emergen con éxito de estos tiempos difíciles y obtienen buenas calificaciones. Por otro lado, los niños que no son tan fuertes sucumben a la presión y les va mal en los exámenes. La mayoría de las veces, estos niños no pueden recordar todo lo que han estudiado debido a la tensión mental, no porque sean malos en la escuela. Los padres no quieren evaluar a sus alumnos en función de sus habilidades, ya que se involucran plenamente en la competencia con vecinos y compañeros en el lugar de trabajo. Por esta razón, la mayoría de las veces los niños no tienen la oportunidad de mostrar sus talentos inherentes.

Camino a seguir

Toda persona tiene cualidades innatas. Los padres pueden crear y guiar estas habilidades para un mejor futuro de sus pupilos. Los padres deben descubrir en qué son buenos sus pupilos sentándose e interactuando con ellos. Los deseos de los padres deben ceder paso a las aspiraciones de los hijos. El hijo de un ingeniero no necesita convertirse en otro ingeniero. Incluso podría convertirse en escritor. Esto debería entrar en la mente de los padres. Si los padres adoptan este enfoque, los talentos de sus hijos pueden identificarse temprano en la vida y nutrirse adecuadamente para convertirlos en personas creativas. De lo contrario, los niños se vuelven muy tímidos y más dependientes de sus padres. En la propia etapa formativa, los niños deben tener la libertad de pensar de forma independiente. No puede suceder en uno o dos días. Se desarrolla lentamente bajo la supervisión de los padres. Los niños se volverían intrépidos e independientes si los padres les dieran un respiro para prosperar.

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