La asertividad tiene muchas facetas. Es una forma de comportarse. Es una forma de pensar. También es una forma de resolver conflictos. Estas diferentes facetas son como las caras de un diamante; reflejan puntos de vista diferentes sobre una misma cosa. Aquí hay 7 facetas del diamante Asertividad.

1. Actuar asertivamente

Si la asertividad no es fácil para ti, puedes actuar en consecuencia. Primero, piensa en ganar-ganar, cualquiera que sea la situación en la que te encuentres. Luego, cuando estés involucrado en intercambios con otros, relájate. Sea fluido, real y honesto. Conéctate a ti mismo en el presente. Libérate del miedo. Cada vez que caiga en uno de los otros modos de agresión o sumisión, simplemente regrese a los gestos abiertos de la asertividad.

2. Hablar asertivamente

Así como puede adoptar el lenguaje corporal de una persona asertiva y, en el proceso, volverse más asertivo, puede practicar los tonos del habla de una persona asertiva. Hablar con un propósito. No digas nada para menospreciar a la gente. No te menosprecies. Use palabras y oraciones cortas y claras con un tono firme, cálido y sincero. Cada vez que sientas que estás cayendo en los tonos incoherentes, de disculpa y vacilantes del modo sumiso, o en los tonos agudos, enojados y beligerantes del modo agresivo, regresa tranquilamente al tono de voz asertivo.

3. Resultados de ganar-ganar

Las estrategias adoptadas por la persona agresiva y la persona sumisa apuntan a establecer una posición ganadora o perdedora en relación con los demás. La persona agresiva quiere que la escuches y hagas lo que dice ahora. La persona sumisa quiere que lo dejes solo ahora. Ambos modos quieren resoluciones instantáneas. El modo asertivo no se preocupa por las ganancias instantáneas. Saben que la vida no se trata de ganar y perder, sino de que todos ganen, aunque sea un proceso que lleve tiempo.

4. Derechos asertivos

Los derechos asertivos son uno de los sellos distintivos del movimiento asertivo. Estos no son derechos legales, sino derechos humanos básicos. No están escritos, sino que surgen de cualquier situación en la que te encuentres. Incluyen: el derecho a decir no a las cosas que no quiere hacer; el derecho a ser escuchado con respeto; el derecho a permanecer en silencio; el derecho a cambiar de opinión; el derecho a errar. La persona no asertiva no se atreve a tener estos derechos. La persona agresiva los exige para sí mismo, pero no para los demás.

5. Resolución de problemas

Sintonizar con nuestros derechos asertivos nos permite manejar situaciones difíciles con asertividad. Digamos que vives al lado de alguien que regularmente toca música alta a altas horas de la noche. Se infringen sus derechos a una noche de sueño reparador. No puedes hacer nada y la situación no se resuelve. Puede que te enojes y llames a la policía, pero tu vecino se enoja y planea vengarse. La ruta asertiva te hace llamar a tu vecino y tratar de encontrar una solución beneficiosa para todos al problema.

6. Una secuencia asertiva

Hay varias formas de resolver una situación en la que sientes que se están vulnerando tus derechos sin enfadarte ni ceder. Aquí hay uno que usa el mnemotécnico LASSIE. Comienza con usted describiendo la situación a la otra persona y continúa con:

L de Escuche su punto de vista

A reconocer lo que dicen

S de Di lo que honestamente piensas y sientes

S de Di lo que te gustaría que sucediera

I para indicar cuáles son las diferencias

Y para explorar soluciones beneficiosas para todos.

7. Afirmación natural

Si bien la asertividad carece de la emoción acalorada del agresivo rabioso o del miedo tembloroso del sumiso tímido, no está vacía de sentimiento. Puede ser asertivo al dejar que los demás conozcan sus sentimientos, por ejemplo, en estallidos espontáneos de placer positivo. “¡Gran cita!” “¡Bien hecho!” “¡Fue un informe excelente!”

La belleza de la asertividad es que tiene dos compañeros de cama, la ira y el miedo, que no se parecen en nada a ella. No importa en qué situación te encuentres, siempre puedes comprobar cómo piensas, te comportas o te sientes. Entonces, cuando sepa en qué modo se encuentra, puede cambiar usted mismo y sus pensamientos, comportamiento y emociones hacia donde le gustaría estar.

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