El nivel de nuestra autoestima está determinado por el grado en que nos gustamos y aceptamos. Una persona con alta autoestima está satisfecha y en paz con lo que es como persona. Su autoestima no está relacionada con cuánto les gusten o aprueben otras personas, ya que su autoestima proviene de adentro. Es un conocimiento interno.

Si te dijera que pensaba que tenías el pelo verde, ¿perderías algo de tu autoestima? No, porque sabes que no tienes el pelo verde. Por tanto, mi comentario u opinión no tiene peso ni validez para ti. Simplemente te reafirmas que no tienes el pelo verde y que tu autoestima permanecerá intacta.

Sin embargo, si te hiciera un comentario en un área donde ya tenías algunas dudas, quizás tuvieras una respuesta diferente.

¿Qué pasa si insinúo que no creo que seas un buen padre o un buen amigo? ¿Eso te haría perder la autoestima? Podría ser, si ya tiene dudas sobre si es un buen padre o un buen amigo. Si mi comentario tocara un área en la que no estaba seguro de su valía o competencia como padre o amigo, no necesariamente dejaría intacta su autoestima.

La autoestima no se ve afectada por los eventos o por lo que la gente dice o hace, sino por lo que te dices a ti mismo después. Pensamos una media de 5.000 pensamientos por hora. Brian Tracy en Psychology of Achievement cita una estadística increíble: el 77% de nuestra conversación interna es negativa. Si piensas negativamente en ti mismo el 77% del tiempo, ¿qué tan saludable será tu autoestima?

Dado que su autoestima se basa en su conocimiento interno de agradarse y aceptarse a sí mismo como es, se deduce lógicamente, por lo tanto, que usted es el único que tiene el poder de construir o destruir su autoestima. Haces esto por las cosas positivas o negativas que piensas o te dices a ti mismo.

Muchas personas creen que las personas tienen el poder de hacerlas sentir mal o tristes. ¡Eso no es verdad! Tenemos la opción de responder y no aceptar o permitir que lo que la gente dice toque nuestro sentido de autoaceptación y valía. Eleanor Roosevelt dijo: “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”.

Siempre tenemos la posibilidad de elegir cómo respondemos y cómo nos sentimos. Nuestra respuesta estará determinada por lo que nos digamos a nosotros mismos después de cualquier evento o interacción. Es esta elección la que será el factor que construirá o destruirá nuestra autoestima.

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