“Cáete siete veces, levántate ocho.” -proverbio japonés

Una de las claves para funcionar social y emocionalmente es la capacidad de lidiar con la decepción y el rechazo.

La mayoría de los niños experimentan algún tipo de rechazo por parte de sus compañeros durante la infancia. Un estudio encontró que incluso los niños populares fueron rechazados aproximadamente una cuarta parte de las veces cuando se acercaron a los niños en la escuela.

La mayoría de los niños se recuperan de este rechazo. Siguen adelante y forman relaciones constructivas y valiosas, pero algunos niños necesitan ayuda. A menudo toman el rechazo como algo personal y se culpan a sí mismos. Como padre, es útil desafiar el pensamiento inútil de los niños y alentarlos a buscar nuevas oportunidades de amistad. Los padres pueden ayudar a los niños a comprender que el rechazo puede ocurrir por una variedad de razones que no están relacionadas con ellos.

En el transcurso de un día escolar, los niños encontrarán una serie de desafíos e incluso contratiempos. Pueden tener dificultades con algunas tareas escolares. Es posible que no les vaya bien en una prueba y que no sean elegidos para un juego que querían jugar. Los niños se fortalecen cuando superan sus dificultades. El desafío para los padres es desarrollar y mantener la confianza de los niños para ayudarlos a superar los momentos difíciles.

Una forma de ayudar a los niños a lidiar con el rechazo y la decepción es hablar sobre un problema o dificultad para reconocer y aceptar sus sentimientos. Hable sobre varios escenarios en torno al incidente, discutiendo los posibles resultados. La edad del niño determinará la cantidad de detalle. Mantenga las cosas simples y evite abrumar a un niño más pequeño con conceptos que no entiende.

Su actitud puede hacer una gran diferencia en cómo reacciona un niño. Si ve el rechazo o las decepciones como problemas, su hijo quedará paralizado por esta visión. Véalos como desafíos, entonces su hijo, con toda probabilidad, captará su perspectiva optimista y lidiará con las decepciones fácilmente. Después de todo, ¡la confianza es contagiosa!

Para ayudar a los niños a lidiar con el rechazo y la decepción, pruebe las siguientes cuatro estrategias:

1. Modelo de optimismo. Observe cómo presenta el mundo a los niños, ya que captarán su visión. Si cree que no pueden manejar este contratiempo, entonces tiene razón: probablemente no lo harán. Los niños siguen las señales de sus padres, así que asegúrese de tener un estilo explicativo positivo.

2. Dígales a los niños cómo lidia con la decepción y el rechazo. No solo es reconfortante para los niños saber que sus padres entienden cómo se sienten, sino que también pueden aprender mucho de la forma en que sus padres manejan las situaciones.

3. Ayude a los niños a reconocer momentos en el pasado cuando se recuperaron de la decepción. Ayúdelos a reconocer que algunas estrategias se pueden volver a utilizar.

4. Reír juntos. El humor es un gran mecanismo de afrontamiento. Ayuda a poner la decepción en perspectiva. Esto les ayuda a comprender que las cosas mejorarán. Siempre lo hacen.

Ahora realice esta breve prueba de resiliencia en su hijo.

¿Qué tan resistente es su hijo?

Él

1. ¿Recuperarse cuando las cosas van mal? Sí 2 No 0

2. ¿Racionalizar la decepción y el rechazo en lugar de tomárselo como algo personal? Sí 2 No 0

3. ¿Tiene una perspectiva positiva cuando se le presentan desafíos? Sí 2 No 0

4. ¿Darte palmaditas en la espalda cuando haces algo bien? Sí 2 No 0

5. Deja que las pequeñas cosas se desborden y arruinen otras partes de tu vida. Sí 0 No 2

Puntuación:

10: Un niño resistente. Se recupera cuando las cosas no salen como él quiere.

6-8: Un alma dura.

0-4: Probablemente demasiado duro contigo mismo. Necesita ayuda para aligerar la carga.

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