Bob está deprimido. Sufre de baja autoestima y se siente culpable fácilmente. Está tomando medicamentos antidepresivos y su médico no está seguro de qué es lo que preocupa a Bob.

La familia de Bob también está preocupada. No lo ven mucho y muestra poco interés en las mujeres después de que él y su última novia se separaron hace más de un año. Sus amigos casi se dan por vencidos con él.

Los compañeros de trabajo de Bob persuadieron a Bob para que se uniera a ellos esa noche después del trabajo. Han notado que Bob es retraído y no interactúa mucho, y no es sorprendente que se vaya temprano. Se preguntan cuánto tiempo estará en la empresa, porque en estos días suele llegar tarde y trabajar mal.

Es una suerte que Bob no tenga esposa ni hijos, porque es interesante descubrir qué hace Bob en casa…

Bob llega a casa, entra, cierra la puerta con llave, enciende la computadora, prepara una taza de café y se sienta. Unos minutos más tarde, está descargando pornografía y “gustando” las fotos y videos. A altas horas de la noche sigue, más y más porno, hasta que, exhausto, de mala gana apaga la computadora y se tira en la cama.

El verdadero problema de Bob no es la depresión ni la baja autoestima. Estos son efectos secundarios de algo más desagradable, un tipo de obsesión conocida como adicción a la pornografía. Es tan consumista como cualquier droga adictiva y puede tener efectos devastadores en quien la padece. A menudo, el hombre (casi nunca una mujer) ni siquiera se da cuenta de que tiene un problema hasta que es demasiado tarde: lo despiden por descargar fotos pornográficas en el trabajo, o su esposa confundida y herida lo deja.

adicción a la pornografía suele ocurrir cuando un hombre tiene algún tipo de problema social y, como resultado, ya no tiene relaciones satisfactorias, ya sean familiares, de amigos o sexuales. Sus emociones no están sincronizadas con la realidad y vive en su propia fantasía personal.

Como con cualquier otra droga adictiva, la adicción a la pornografía crece en sus demandas. La necesidad de encontrar material cada vez más explícito, emocionante o perfecto impulsa al adicto, que dedica cada vez más tiempo a buscarlo. Puede gastar dinero en videos y revistas, o pasar muchas horas buscando en Internet. Las emociones vacías que siente ocultan sus verdaderos problemas, convirtiéndose no solo en una muleta, sino en un hábito que lo consume y no tiene idea de cómo deshacerse de él. Ir “de golpe” es algo que ni siquiera puede imaginarse haciendo.

Afortunadamente para Bob, hay soluciones. Lo bueno es que, a diferencia de las drogas adictivas, no hay daño físico para tu cuerpo. Sin embargo, como sobrevive con adrenalina y otras hormonas relacionadas con el sexo, tendrá síntomas de abstinencia.

Bob necesita la ayuda de cualquier persona que le brinde apoyo sin prejuicios. Él puede hablar con su médico, quien lo derivará a un terapeuta. Haría bien en buscar los servicios de un hipnoterapeuta, lo que aceleraría mucho su recuperación. Bob, especialmente si tiene miedo de buscar ayuda, podría recurrir a Internet, esta vez no por el problema, sino por una solución al problema, descargando una pista de hipnoterapia de autoayuda adecuada para la adicción a la pornografía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Related Posts